LUIS MEDRANO.
Una ambulancia atrapada en medio del caos: oxígeno conectado, suero colgando, una vida en juego sin cómo evadir gomas ardiendo, botellas, vidrios, piedras, latas y barricadas. Un infierno en una comunidad de plátanos, guineos y buen desarrollo agrícola, donde el movimiento económico suele ser dinámico.
Calles llenas de jóvenes, motores, carros y una discoteca encendida, con un rumbón a todo dar y pintas de última moda. Artistas, técnicos, músicos, minibuses… y un joven con su madre enferma, buscando llegar al hospital, poniéndose en riesgo al intentar mover obstáculos y pasar frente a grupos agresivos en una de tantas esquinas bloqueadas.
Pasar entre fuegos, escombros, vidrios y gente desafiante es jugarse la vida. Desde Batey 3 hasta Vicente Noble, cada salida era un riesgo. Tras 18 horas de trabajo, existía la posibilidad real de no contarlo.
En calles alternas sin salida, montones de gente celebrando “su huelga” como si nada, mientras la Policía hacía lo posible por apagar gomas, plásticos y basura, y despejar lo que ardía en candela.
Pensé que esa forma de hacer política quedaba atrás: enviar jóvenes y adultos a dañar a otros, brindar con alcohol mientras en ambulancias viajan personas luchando por sobrevivir. La madurez política aún no llega. Persisten prácticas y recursos que se usan para difamar, injuriar y descalificar, sembrando inestabilidad y negando logros, en lugar de debatir con ideas.
Ojalá tomemos conciencia y abandonemos ese estilo salvaje de expresar inconformidad. Un país que lleva casi tres décadas de progreso sostenido exige que las contiendas se ganen con propuestas, sin apagar el espíritu vibrante de su gente ni manipular percepciones para que muchos se sientan pobres para siempre. Demasiados dominicanos dicen que están mal, aun con un plato que a veces alcanza para más de dos.
Esa negatividad se alimenta de quienes buscan estar arriba a toda costa. Es hora de madurar: esperar el turno, construir acuerdos y unirse por el país, no por el hambre de poder. Los pueblos avanzan trabajando, no protestando sin sentido ni bloqueando el paso a la vida.
Llamado urgente:
Corredores humanitarios obligatorios en cualquier protesta para ambulancias y servicios de emergencia.
Protocolos claros entre autoridades, líderes comunitarios y organizadores para garantizar el libre tránsito de vidas en riesgo.
Sanción a quien ponga en peligro a terceros y protección efectiva para quienes trabajan y para los enfermos.
Después de seis horas manejando sin parar, logramos llegar a la capital y tuvimos que devolvernos. Todos al borde de morir o salir lesionados de Vicente Noble. Eso no puede repetirse.
Luis Medrano
Letal
Sean buenos siempre.